LEYENDAS DEL ROCK IV, 15/08/2009, San Javier
Festivales
LEYENDAS DEL ROCK IV
Colegio Carrión, San Javier, Murcia
15/08/2009

El calor extremo de la región de Murcia en agosto no nos disuadió de nuestra cita anual con uno de nuestros festivales nacionales favoritos. Así es como lo vivimos.


Cambio de ubicación (ante la negativa del Ayuntamiento de Mazarrón de volver a colaborar con el festival), cambio de formato (un día menos de festival que pasa de dos días y fiesta de presentación a un solo día también con su fiesta correspondiente), pero el mismo espíritu de años anteriores. Y es que, pese a todas las trabas y complicaciones que han surgido en la organización del festival este año, el Leyendas del Rock sigue siendo un evento con un encanto especial y con una identidad propia que, pese a quien pese y pase lo que pase, consiguió nuevamente congregar a una cantidad nada desdeñable de metaleros (seríamos entre 4000 y 6000 esta vez) deseosos de ver lo mejor del heavy nacional en un ambiente difícilmente mejorable.


La forma en la que estaba hecho el festival este año y el hecho de no poder disponer de coche me hizo decidir ir a la aventura en un autobús en el que a duras penas pude descansar y en el que llegué a San Javier seis horas antes de que empezaran los conciertos lo que, junto a la mezcla de calor y humedad del ambiente, me hizo traspasar el límite de mis fuerzas motivando esto que tuviera que retirarme momentáneamente y perderme, muy a mi pesar, buena parte de la actuación de LUJURIA y un rato, que lamenté especialmente, de mis siempre venerados SARATOGA.




En cualquier caso, lejos aún de que el agotamiento se cebara conmigo, me abrí camino hacia la primera fila para poder disfrutar de una de las mayores atracciones que presentaba para mí el cartel: los granadinos AZRAEL.


Los encargados de la siempre difícil tarea de animar a un público que copaba la carpa donde se encontraba la barra al comienzo de la jornada, cumplieron su cometido con creces y aunque el panorama que se presentaba no era el más alentador, hay que decir que acabaron el concierto con más público del que lo empezaron, igual que pasó en la anterior edición del Leyendas. Y es que aunque sea de la opinión de que AZRAEL merecerían un puesto más alto en el festival, que el primer concierto del día sea el de una banda tan arrolladora y con tanta entrega como ellos, provocó que el entusiasmo del público estuviese al máximo desde el principio.




En sus cincuenta minutos de actuación dieron un buen repaso a su más reciente entrega, Libre, que juzgando por la reacción de muchos sectores del público, parece tener todas las papeletas para convertirse en el álbum más popular del grupo. De acuerdo que temas como "Mafia" -del disco homónimo- o "Sacrificio" -del Dimensión IV- fueran, como es costumbre, auténticas bombas en directo, pero canciones más nuevas como "Tan Solo Libre" no dejaron a nadie indiferente. Pese a esto, finalizaron con el maravilloso y conmovedor himno "Nada que Temer", parte también del Dimensión IV, que dejó a todos los asistentes con un muy buen sabor de boca.


Aunque sea algo obvio para quien ya haya visto a este grupo en directo, no quiero dejar de reseñar la impresionante pegada de Maolo Arquellada, toda una bestia tras los bombos, la manera en la que mantienen la melodía Juan Manuel Salas y Enrique Rosales y la forma casi mágica que tiene Mario Suarez de ejecutar todos sus solos, así como la mezcla de humildad y carisma que, unidas a su manera de cantar tan llena de matices y de personalidad, hacen que a Miguel Carneiro no le cueste mantener la atención del público.






Un concierto sensacional, pero la verdad es que ya estaba seguro de que lo iba a ser.


Pasan los veinte minutos de rigor para el cambio entre grupo y grupo y, con una puntualidad impresionante que se mantendría durante todo el festival, salen a escena los hard-rockeros madrileños BEETHOVEN R.


Quienes ya los conocemos sabemos que su nombre es sinónimo de fiesta y, en un festival tan importante como el Leyendas, no podían defraudar con lo que salieron con una actitud demoledora mientras comenzaban a sonar las primeras notas de "Prepárate" que rápidamente contagió al público de ganas de juerga y pasarlo bien.


Sus cincuenta minutos de gloria transcurrieron con un Iván sencillamente magnífico al que no recordaba haber visto cantar con tanta perfección nunca, ni siquiera en su etapa en CUATRO GATOS en la que su voz me resultaba cautivadora. Esta vez me quedé boquiabierto con cómo llegaba a esos registros agudos inalcanzables o cómo mantenía las tonalidades medias. Espero sinceramente que siga explotando su portentosa voz en el modo en el que lo hizo en el Leyendas en lugar de salir en las condiciones en las que a veces ha llegado a salir.


El resto de la formación estuvo también soberbia, rezumando ganas de hacer que lo pasáramos bien, desde los veteranos José Luis Saiz y Antonio Alcoba (quienes compaginan sus respectivos instrumentos con la labor de apoyar a Iván mediante unos coros siempre impresionantes), hasta los recién llegados, el Moreno al bajo y Chechu a la guitarra, quienes se han adaptado a la perfección al grupo.




Pasaban los minutos y seguían regalándonos algunas de sus canciones más clásicas manteniendo la intensidad del concierto al 100%... fueron sonando algunas imprescindibles como "Un Poco Más" o su archiconocida versión de "Más Sexy" intercalando con algunas de su injustamente menospreciado El Legado de Judas del que rescataron mis dos favoritas del álbum: "Larga Vida" y "Siempre Unidos al Rock and Roll". También se dejó oir algún tema de Más Vale Tarde... Que Nunca! su esperadísimo cuarto trabajo que por fin se puso a la venta en el puesto de merchandising del festival.


Por último, nos quedó la agridulce sensación que siempre deja "El Guardián de tu Piel", su canción estandarte que todos disfrutamos coreando y saltando pero que anunciaba el inevitable final del que para mí, tras varios años siendo seguidor suyo, fue uno de sus mejores conciertos.


Las dos largas horas que había pasado en primera fila bajo un sol cada vez más inaguantable empezaron a pasarme factura y tuve que retirarme a la sombra durante la actuación de 037, el nuevo grupo del incansable Leo Jiménez que vino a presentar su reciente Títere con Cabeza ante un público entusiasmado.




Habrá quien cuestione si este nuevo proyecto puede ser considerado una "leyenda", de hecho el propio frontman fuenlabreño reconocía con humildad que están todavía lejos de serlo, pero es cierto que la figura del vocalista se ha convertido, desde el boom de SARATOGA con su ya lejano Agotarás, en una de las más reconocidas y admiradas de nuestra música y con su voz y con todo el trabajo que lleva ya a sus espaldas se ha ganado por derecho propio un hueco como uno de los personajes más importantes del heavy metal nacional.


El tiempo del que el grupo dispuso fue suficiente para dar un repaso prácticamente completo a su hasta ahora único disco de estudio, Títere con Cabeza, del que un sector bastante amplio del público conocía ya las letras y disfrutaba mientras saltaba y coreaba.


Mención especial para dos de los temas que más parecen haber gustado del disco y que, para mí, también están entre mis favoritos de éste: la preciosista "Bella Julietta" y la cañera "Desde el Ataud" cuyas respectivas ejecuciones supusieron dos de los momentos más álgidos de la actuación con una respuesta más impresionante si cabe que durante la versión que hicieron del "Enter Sandman" de METALLICA.


Habiendo quedado claro el buen hacer de Leo con el público y haciendo nuevamente gala de sus grandes cualidades vocales, él y su banda (en la que destacó la ausencia de Marcos Miranda quien fue sustituido por Edu Hernández para la ocasión), se retiraron entre aplausos para dar lugar a otra de las actuaciones que más expectación había generado: la de los segovianos LUJURIA.


Como ya comenté al principio de este texto, la mezcla del agotamiento y un clima insoportable me hizo perderme una buena parte del concierto ya que, durante la mitad de éste, tuve que retirarme a una sombra cercana en la que me quedé dormido. Aún así, el rato que pude ver me dejó una impresión bastante más agradable que otras veces que he visto al grupo. Me sorprendió para bien que recuperasen para el directo "Sin Parar de Pecar" que siempre pensé que debería ser imprescindible pero que, sin embargo, llevaba bastante tiempo olvidada.


Por lo demás, todo fue lo que ya sabemos que podemos encontrarnos en un concierto de LUJURIA: canciones cargadas de humor y sexo, discursos combativos por parte de su frontman Óscar Sancho y un público muy entregado.


Desperté ya empezada la actuación de SARATOGA (de la que por lo que pude saber después sólo me perdí dos canciones). El calor seguía siendo aplastante y aún me sentía algo desorientado, pero no tardé en acercarme a las primeras filas para, una vez más, disfrutar de un concierto sobresaliente como es costumbre con la banda de Niko del Hierro. El siempre admirable bajista no dejó de ofrecer su repertorio de muecas y guiños al público mientras corría de un lado para otro del escenario mostrándose, junto con el gran vocalista que ya es Tete Novoa, como pilares básicos de una formación que ha sabido sobrevivir a muchas idas y venidas de miembros, pero siempre manteniendo su calidad tanto en disco como en directo. Más sobrio y estático, encontramos al virtuoso Tony Hernando ejecutando con convicción sus melodías y solos mientras el atronador Andy C. en la batería muestra su impresionante pegada.


En la parte del concierto que pude presenciar puedo destacar dos temas de épocas tan dispares como "Ángel de Barro" y "Mi Ciudad" como dos de las canciones que mejor funcionaron en directo con el público que, sin importar que fueran de una u otra etapa, se rendía ante un directo arrollador y seguía las letras sin saltarse una coma.


Aunque el final, el demoledor broche de oro, fue "Vientos de Guerra", seguramente la canción española más influyente del heavy metal español de finales de los noventa que, pese a haberse convertido en un clásico y haberla oído hasta la saciedad, me sigue emocionando como la primera vez que la escuché.


Cuando SARATOGA dejaron el escenario, éste se llenó de gente de la organización, comunicadores y algunos músicos para rendir un emotivo homenaje al fallecido Javier Gálvez, alguien que como manager quizás no tuviese la misma visibilidad de cara al público que un músico, pero que trabajó mucho por el heavy metal español por lo que se le dio su más que merecido homenaje mientras la organización nos recordaba que, pese a todas las trabas puestas al Leyendas este año, el festival se ha celebrado, en parte, como tributo al mítico manager. Mientras tanto, los técnicos estaban comenzando a preparar otra de las actuaciones, la de MURO.


La banda más dura, el grupo más duro... por primera vez, pasados más de veinte años desde que esa frase se convirtiera casi en un grito de guerra al quedar acuñada como presentación del mítico Acero y Sangre, el cuarteto original formado por Silver, Lapi, Julito y el reaparecido Largo se reúne para una gira que conmemorará esta grabación.


Los adalides del speed metal español salieron a darlo todo comenzando su concierto precisamente con el tema que daba título a su ópera prima poniéndonos a todos con los puños en alto, acompañando a Silver con la letra y, una vez acabada la canción, corear el primero de los muchos "Ese Muro no se cae" que la audiencia gritaría al unísono después de la mayoría de las canciones.


La comodidad del cuarteto sobre las tablas era patente y todo eran miradas de complicidad entre ellos, sonrisas hacia el público y el vínculo que consiguió crear el frontman vallecano con los presentes que le permitió poder bajar al foso de fotógrafos durante "Mirada Asesina" para luego hacer crowd-surfing en las primeras filas o pedir que hiciéramos un wall of death y que, pese al cansancio que se veía a los asistentes, fue secundado por todo el sector central del público.


El concierto, como era normal por otra parte, se basó principalmente en canciones de Acero y Sangre como "Mata", "Ciclón", "Amos de la Oscuridad" o "Traidor", en la que Silver recurrió a la frase: "seáis lo que seáis, nunca seáis un traidor", con la que se presentaba la canción también en su grabación original, aunque esta vez, con cierta ironía, se la atribuyó a un filósofo amigo suyo.


El resto del repertorio fueron algunas canciones extraídas de su no menos legendario Telón de Acero, entre las que estuvieron el tema título, la socialmente distrópica "Maldición de Kcor" o la sobrecogedora "Solo en la Oscuridad" las cuáles no dejaban de hacer las delicias de los asistentes.


No obstante esta elección de set-list me hace volver a la crítica que ya hice el año pasado al respecto, y es que se echan en falta algunas canciones de sus otros tres discos. Comprendo el propósito de esta reunión y entiendo también que la mayor parte del público esté deseando escuchar el material más clásico de la banda, pero me sigue pareciendo que Corazón de Metal, Pacto de Sangre y Peligro Inminente tienen canciones que deberían recuperar tarde o temprano.


Por lo demás, como ya he dicho, un concierto magnífico, una calidad y una entrega asombrosas que pone la reunión de MURO muy por encima de todas esas reuniones que se hacen por nostalgia y por dinero.


Después de MURO, no voy a ocultar que llegaba el momento que más estaba esperando del festival, aunque también fue de los que me dejaron una sensación más agridulce. Estoy hablando de ÑU, la eterna banda del siempre temperamental pero entrañable José Carlos Molina, quien dio una actuación extraña cuanto menos.


Había pasado ya un año desde la última vez que ví a la banda, en la anterior edición de este mismo festival, y si bien aquella vez me quité el sombrero ante el Molina y sus secuaces, este salí con sensaciones enfrentadas. Ojo. No estoy diciendo que dieran un mal concierto, pero desde que empezó a sonar "Manicomio", el tema elegido para comenzar, se notaba que algo no iba bien: instrumentación acelerada, el bajo no parecía encajar del todo... incluso José Carlos parecía estar perdido mientras cantaba algunas de sus canciones, cosa que yo no había visto nunca.


La explicación a estos infortunios tardó en llegar... mientras yo seguía coreando "Animales Sueltos" o "No Hay Ningún Loco" recibiéndolas con ese aluvión de energía que siempre siento en los conciertos de ÑU, pero aún así no podía permanecer ajeno a que no todo estaba sonando como debía.


José Carlos, como un veterano capitán y estratega, decidió dar paso a varios momentos instrumentales para evitar el desastre, con lo que dio pie a varios momentos de lucimiento por parte del siempre magistral Manolo Arias, quien dibuja y reinventa los solos de guitarra siempre con gran acierto; o de Peter Mayr, la más reciente incorporación del grupo, un purista del órgano Hammond que comparte con el público grandes notas de talento y también de pose.


Al rato, José Carlos no pudo más y explotó. Aunque en el público parecía que nadie se estaba dando cuenta de que estaba sonando raro y si no hubiera dicho nada seguramente la mayor parte de los asistentes estarían hablando de un concierto bueno y entretenido y posiblemente las únicas críticas negativas que hubiera recibido hubieran venido de sus seguidores más acérrimos, pero su afán perfeccionista le llevó a estar disconforme con su actuación y a dirigirse primero al técnico de sonido pidiéndole que hiciera algo con los monitores, ya que los músicos no se estaban oyendo entre sí, y después, ante la comprensible incapacidad del técnico de mejorar la situación, se dirigió al público para explicarnos que, aunque ni la organización ni el técnico eran los culpables, ÑU no es un grupo que pueda sonorizarse correctamente en sólo veinte minutos (cosa razonable en un conjunto que siempre se ha caracterizado por la diversidad de instrumentos que utilizan en directo) y que lamentaba que estuviésemos siendo objeto de una tomadura de pelo como ésta. También apuntó que el resto de los grupos pasaban por el aro y que siempre le tocaba a él tener que decir las cosas.






El público aplaudió su honestidad con una sonora ovación a la que el Molina respondió con una ironía más que visible que él era así, y que lo sentía y que ya cambiaría cuando fuera mayor. Pese a lo irónico de sus palabras deseé que esto nunca pasara porque, si bien su temperamento y su inconformismo hicieron que en un concierto que hubiera sido "normalito" la música dejara de ser la protagonista para que lo fuera su discurso, cosa que no hubiera pasado si hubiera sido autocomplaciente, creo que hizo lo que tenía que hacer: mostrar esas dotes que han hecho que ÑU lleve ya más de treinta años existiendo ininterrumpidamente.


El concierto terminó con "El Flautista", seguido de "El Tren", temas que devolvieron a la música su debida presencia en el concierto y ante los que el público reaccionó aún mejor después de la exhibición de José Carlos. Al terminar, como ya apuntaba al principio de la crónica, me quedé con la sensación de querer haber escuchado más canciones y haber visto al flautista en uno de sus conciertos perfectos e impolutos, pero también con la satisfacción de recordar una vez más que hay personas como José Carlos Molina que serían capaces de cambiar el mundo si su mensaje fuera escuchado y si la mayoría aplaudiese su forma de ser en vez de criticarla y pensar que es fruto de una "pataleta".


Después de la controvertida actuación de ÑU, era el turno de LOS SUAVES de salir a escena. Aunque los gallegos me parecen definitivamente un grupo influyente, sigo sin entender del todo qué pintan en un festival en el que, de no ser por ellos y su rock urbano, todo habría sido heavy metal.


Aún sin ser plato de mi gusto, presencié su actuación y me sentí bastante complacido ya que Yosi, por primera vez de todas las que he visto al grupo en festivales, me pareció que salía a cantar sobrio... o puede que simplemente menos borracho de lo habitual, era difícil determinarlo con precisión, pero lo cierto es que el vocalista, junto al resto del grupo, logró esta vez dar una impresión sólida y un espectáculo musical a la altura, acompañados de un buen sonido y avalados por la calidad del guitarrista Alberto Cereijo dando, como es costumbre, toda una lección de talento.


Como digo, no soy fan de LOS SUAVES y no podría alargar mucho más la crónica ya que no disfruté del concierto al nivel que me consta que disfrutó una buena cantidad de público, pero sí puedo decir que aún con todo, no pude evitar una sonrisa nostálgica al escuchar "Si Pudiera".


Faltaba una hora para la medianoche y llegaba el turno de los asturianos WARCRY, quienes se hicieron valer mostrando por qué tienen tan merecida su posición privilegiada en esta edición del Leyendas.


Aunque estaba al tanto del abandono de José Rubio y de que el grupo estaba de nuevo funcionando con una sola guitarra, me sentí sorprendido al ver con qué clase asume Pablo García sus labores ahora sin más respaldo a las seis cuerdas y la manera en la que se ha integrado el nuevo teclista Santi Novoa quien no sólo borda sus partes de teclado, sino que además aporta una voz potente que realiza unos coros sobresalientes que acompañan a la voz de Víctor con mucho acierto. La base instrumental se completa con el ya veterano Pablo García al bajo y el no tan nuevo Rafa Yugueros a la batería encajando como un sencillo pero funcional motor formado por cinco piezas.


"La Última Esperanza", el tema que abre su más reciente trabajo Revolución, fue la elegida para comenzar también el concierto, pero lejos de ser esto una declaración de intenciones, el repaso a esta última entrega fue muy corto y el grupo se centró en ofrecer un repertorio basado en sus trabajos anteriores, una decisión a mi modo de ver acertada, que sirvió para acercar con mayor facilidad a WARCRY no sólo a su público habitual, sino también al esporádico.


Funcionaron especialmente bien las canciones de sus tres primeros trabajos. De hecho, cuando todavía no había empezado el concierto y todavía estaba Rafa Basa presentando a la banda, ya había gente empezando a corear el estribillo de "Tú Mismo", sin duda una de las canciones más representativas de WARCRY y que, al igual que "Alejandro" o "El Guardián de Troya", fueron de las más pedidas y coreadas por todos, así como "Capitán Lawrence", otra inesperada mirada a "El Sello de los Tiempos" (ya que hace tiempo que este tema dejó de ser habitual en sus giras) que, pese a que cogiera por sorpresa a muchos, quedó patente que el público no lo tiene olvidado.


El concierto terminó de la mejor manera posible, con "Hoy Gano Yo", un tema que en disco nunca me terminó de convencer, pero que en directo resulta imprescindible por la garra y la credibilidad que le da el grupo, especialmente el pletórico Víctor García a quien realmente se le nota esa actitud victoriosa que necesita la canción.


A continuación era el turno de OBUS, otros veteranos por los que siempre he sentido un cariño especial y que puedo decir, si se me permite la broma, que pusieron toda la carne en el asador.


La banda de Paco Laguna y Fortu Sánchez, físicamente envejecidos, pero con un espíritu que parece eterno, salieron con toda la fuerza que se podría esperar de ellos y el público respondió hasta el punto de que fueron, junto con WARCRY, el grupo que más público congregó en las primeras filas.


Aunque hay que decir que dieron un concierto formidable, la verdad es que llevando encima un bagaje como el de OBUS repleto de canciones conocidas por todos tales como "Sólo lo hago en mi Moto", "Va a Estallar el Obús", "Vamos muy Bien", "Dinero, Dinero" o las más recientes "Esta Ronda la Paga Obús" o "Que te Jodan", es fácil no decepcionar a nadie y que, hasta los más escépticos acaben volcándose y rindiéndose ante canciones que han marcado una época.


Pero OBUS no es una banda que se duerma en los laureles y desde el principio mostraron una entrega y una empatía brutal con el público, haciéndose ésta especialmente acusada en el momento en el que Fortu comenzó a pedir a gente de las primeras filas del público que subieran con él al escenario para vivir un momento seguramente inolvidable para todos los afortunados que cantaron junto al grupo "Esta Ronda la Paga Obús".


Otro de sus mejores momentos fue durante el solo de batería que, poco a poco, fue derivando en un espectáculo al más puro estilo "Mayumana", cuando Paco y Fortu sujetaron unos troncos que primero fueron golpeados por su batería (cuyo nombre no recuerdo), y que después fueron utilizados también para golpear el suelo del escenario creando los tres juntos una melodía con un ritmo perfecto, todo muy ensayado, muy sorprendente y original.


OBUS terminaron dejándonos un muy buen sabor de boca a todos y junto con ellos, se fugó una buena cantidad de público dejando un panorama algo desolado para los encargados de finalizar el festival, los gaditanos SAUROM.


En cualquier caso, la posición de SAUROM en el cartel estaba, desde mi punto de vista, muy bien elegida ya que su música festiva y desenfadada resultó ser una muy buena elección para que todos apurásemos nuestras últimas fuerzas para disfrutar de los últimos compases del festival. De este modo, aunque es cierto que la cantidad de público se vio mermada, el entusiasmo de los que quedábamos se mantuvo intacto.


El comienzo del concierto consistió en una breve performance de la bailarina y actriz que lleva acompañando al grupo desde sus orígenes, en este caso disfrazada de ángel, que se paseó por el escenario mientras sonaba una introducción y desapareció al acabar ésta. A partir de ahí, muchas canciones de su reciente Once Romances desde Al-Andalus, alguna de su todavía fresco Juglarmetal e incluso algún rescate de la etapa en la que se llamaban SAUROM LAMDERTH como "Las Minas de Moria" o "La Posada del Pony Pisador" de su ya lejano disco conceptual de El Señor de los Anillos.


Como digo, una gran elección para concluir un festival que nos hizo pasarlo muy bien a los "supervivientes" de esta larga jornada.


Como conclusiones podemos sacar que, aunque haya sido una pena que el Leyendas del Rock se viera forzado a cambiar de ubicación y de verse reducido a un solo día, tenemos que aplaudir el esfuerzo de la organización de sacarlo adelante, la gran respuesta por parte del público y la entrega que hubo por parte de los grupos que, en general, hicieron grandes conciertos. Los mayores problemas que vi fueron la zona de acampada (un pedregal en toda regla), el comienzo tan temprano de los conciertos que hizo que todos, especialmente los que no estamos acostumbrados a temperaturas extremas, lo pasáramos mal durante las primeras horas del festival y poco más. En el lado positivo decir que la comida y bebida era bastante variada, económica teniendo en cuenta la tónica general (se agradece poder tomar una botella de agua por un euro). Además el pueblo estaba cerca de la zona de conciertos por lo que hubo quien optó por recuperar fuerzas fuera del recinto.


Sólo queda esperar a la edición del año que viene y desear que el festival pueda volver a su formato habitual de tres días, aunque independientemente de cómo se haga, desde Aldea Metal ya lo estamos esperando.


Texto y fotos: Seifer.

Publicado el: 2009-08-19 10:38:14
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