Un año más Alcorcón, durante sus fiestas, se convierte en un centro de peregrinación para miles de melenudos que, motivados
por poder disfrutar de varias horas gratuítas de heavy metal en directo, nos citamos en este evento anual en el que ya hemos
podido ver a grupos como JETHRO TULL, STRATOVARIUS, OBUS, SILVER FIST...
Este año, los elegidos eran principalmente grupos que lleva Centro Rock, la oficina de management de Javier Gálvez quien
falleció en febrero e iba a ser objeto de un sentido homenaje por parte de algunos de "sus chicos": MR. ROCK, MURO, SARATOGA y MEDINA AZAHARA, así como los locales QUINTA ENMIENDA.
Estos últimos, los primeros en orden de actuación, aún no son muy conocidos fuera de su ámbito regional, pero, tras varios
meses de duro trabajo y ensayo, se subieron al escenario con una base rítmica nueva para dar su primer concierto con la
formación actual.

Una intro sobrecogedora fue el preludio para que comenzara su actuación en la que fueron descargando temas de su primera y,
por el momento, única grabación, que fueron muy bien acogidos por todo ese séquito de seguidores y amigos que llevaban con
ellos y que no les abandonó en ningún momento.
Hay que decir que esta entrega por parte del público fue más que merecida ya que, pese a no haber estado en un escenario de
estas dimensiones anteriormente y haber sido su primer concierto con tanto público, los cinco miembros de QUINTA ENMIENDA
salieron a darlo todo desde el principio y a hacer valer su posición al lado de bandas tan reconocidas como aquellas con las
que estaban compartiendo cartel.
De este modo Sergi e Iván, las dos más recientes incorporaciones al bajo y a la batería respectivamente, ya perfectamente
integrados en el conjunto, sentaban las bases instrumentales necesarias para que Dani y Miguel se lucieran con sus
respectivas guitarras mientras Patxi, el talentoso teclista, ponía la guinda con sus melodías a las composiciones.
Decir que Miguel, quien además de guitarrista, se encarga de las labores vocales del grupo, hizo gala de un estado de forma
impresionante y cantó a la perfección, cautivándonos especialmente a todos, no sólo con su material propio, sino también con
su genial interpretación de "Master of the Wind", la balada de los archiconocidos MANOWAR que convierten y aceleran con gran
acierto.
La soberbia actuación de estos chicos nos hace sentirnos satisfechos de haber estado ahí en el bautismo de fuego de su nueva
formación y en una de las fechas más importantes que han tenido en su carrera y que seguramente les abra muchas puertas de
cara a darse a conocer y además seguro que les ha otorgado una experiencia impagable.
Tras QUINTA ENMINEDA llegaba el turno de MR. ROCK, quizás el grupo que peor sensación me causó del festival, pues, pese a la
gran experiencia de sus músicos, su propuesta basada en tocar varios temas de SOBREDOSIS, la banda madre de Manuel Manrique,
guitarrista de MR. ROCK, intercalando con versiones castellanizadas de grandes clásicos del rock como SURVIVOR o WHITESNAKE,
no acabó de resultarme tan atractiva como podría haber sonado a priori.

El caso es que el grupo no acaba de alcanzar un sonido compacto ni dar sensación de conjunto, sino más bien seis músicos
tocando cada uno a lo suyo como en un ensayo con público más que un concierto, mientras desperdician el enorme potencial que
les debería dar el contar con tres guitarristas.
Aunque el concierto no fue nada para recordar, sí que hay que reconocer que tuvo ciertos puntos álgidos como la
interpretación del "Ojo del Tigre" o "Alíate", pero ni el grupo ni el público parecía acabar de despegar y todos parecíamos
más preocupados de lo que estaba por venir que de lo que estaba sonando en el momento.
Tras una fría despedida, eran MURO los encargados en subir al escenario, con un repertorio prácticamente calcado al del
Leyendas del Rock (excepto por un par de inclusiones), saliendo, como es habitual en MURO, con una actitud arrolladora
conociendo tanto sus carencias como sus puntos fuertes y tratando de explotar estos últimos.
De este modo, comienzan el concierto, que sería una descarga de clásico tras clásico, con "Acero y Sangre", y miles de
melenas se movían al unísono mientras nos sentíamos conquistadores saqueando y matando sin piedad. Un comienzo así ya hace
que, aunque MURO no sean los mejores músicos que hayamos podido ver en directo, ni Silver el mejor cantante de la historia,
recordemos por qué es uno de los grupos más queridos por todos: por su actitud, porque todos conocemos sus canciones y porque
es un grupo que desprende un carisma al que es muy difícil mantenerse ajeno.
Siguen los clásicos y van cayendo temas como "Mata", "Traidor", "Ciclón", "Telón de Acero"... es difícil enumerar sin que sus
letras empiecen a reproducirse automáticamente en mi cabeza, lo que me reafirma en dónde está la grandeza de MURO, en esa
manera en la que sus himnos nos han marcado y nos han acompañado durante tantos años.
Hubo un incidente que merece la pena reseñar, y es que en un momento las PA del lado derecho del escenario comenzaron a arder
y dejaron de sonar. Aparte de que se perdió calidad sonora, no hubo grandes repercusiones gracias a la rápida intervención de
los miembros de la organización, aunque Silver, ajeno a las circunstancias, nos pidió que hiciéramos un "Wall of Death",
petición que, con el público en ese momento más atento de las llamas que de la música, pasó desapercibida.

Para terminar, ya fuera de tiempo, salieron para una ejecución acelerada y casi imprevista de "Mirada Asesina", un tema que
todos estábamos esperando y sin el cual no podían haber abandonado el escenario.
Nos recuperamos de la fuerza de MURO esperando ahora a la melodía de los siempre impresionantes SARATOGA quienes tuvieron una
noche fantástica y complacieron a todos.
El cuarteto ya ha conseguido de sobra que nos olvidemos de Leo, Jero o Dani, quienes, indudablemente marcaron una época
inolvidable con lanzamientos memorables como Vientos de Guerra, Agotaras o El Clan de la Lucha, pero que han sido bien
sustituídos por grandes músicos que cumplen en directo y que han sabido conservar la esencia de los antiguos SARATOGA pero
aportando su personalidad y sus ideas remozando una formación que parecía estar en un mal momento, pero que supo salir a
flote gracias a la dirección del genial Niko del Hierro.
Estas circunstancias han convertido a Niko en uno de los miembros más queridos de SARATOGA lo que le permite sentirse aún más
seguro en el escenario que antes y, aunque siempre daba grandes espectáculos, ahora lo hace desde una condición de líder que
exhibe en cada gesto, en cada carrera de un lado al otro del escenario, desviando gran parte de la atención que de otro modo
estaría más centrada en la inconmensurable voz y presencia de Tete Novoa, el joven vocalista que ya ha sabido ganarse un
importante hueco en la escena nacional.
Por muy acostumbrados que estemos a estos SARATOGA, la formación no deja de maravillarnos, tanto con sus temas nuevos
extraídos de VII, como con sus reconocibles himnos de Agotaras (impagable el comienzo con "Resurrección") o con los menos
reconocidos, pero igualmente valiosos como "Se Olvidó".
El final, como no podía ser de otra manera, vino con "Vientos de Guerra", que, puso a saltar y a cantar a los pocos que
pudieran quedar aún sin hacerlo, aún con la amarga sensación de que el concierto ya estaba terminando. Aún así, como apuntaba
anteriormente, todos quedamos satisfechos con la genial actuación de este cuarteto madrileño y con muchas ganas y esperanzas
puestas en su anunciado Secretos y Revelaciones, su octavo disco de estudio que ya está a punto de aparecer en las
estanterías de las tiendas.

Cansados, pero satisfechos, nos disponíamos al fin de fiesta de mano de MEDINA AZAHARA quienes dieron un buen concierto
repasando gran parte de su discografía y regalándonos temas conocidos por todos como "Córdoba", "Junto a Lucía", "Favorita de un
Sultán", "Todo Tiene su Fin", "Velocidad", "Necesito Respirar" o incluso su revisión de "Abre la Puerta Niña" de los siempre
recordados TRIANA.
Aunque los Medina han visto tiempos mejores, como hace unos años cuando Manuel Martínez aún no necesitaba la presencia de un
segundo vocalista para apoyarle, o cuando estaba entre sus filas el magnífico bajista Pepe Bao, lo cierto es que no
defraudaron gracias en parte al buen hacer del teclista Manuel Ibáñez y, por supuesto, de uno de los guitarristas más
impresionantes del rock español: Paco Ventura, quien lleva más de treinta años tocando con la pasión del primer día,
Un buen concierto por parte de los Medina que, como digo, aunque ya no estén en su mejor momento, siguen siendo una garantía
de pasar un buen rato recordando sus canciones y disfrutando de su sólida puesta en escena.
Termina el festival por todo lo alto y unos se iban a su casa y otros a seguir con la fiesta, eso sí, todos seguros de haber
pasado una gran noche de rock y metal en un escenario en el que jóvenes y veteranos supieron brillar y ofrecernos cada uno lo
mejor de sí mismo.
Un gran homenaje al fallecido Javier Gálvez, pero también la confirmación, un año más, de que las fiestas de la Comunidad de
Madrid que más apuestan por el heavy metal son las de Alcorcón quienes, desde hace ya unos cuantos años, nos han regalado
grandes actuaciones todos los primeros fines de semana de septiembre.
Texto y fotos: Seifer.
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