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| VIRGIN STEELE, 26/2/2010, Milano | |
VIRGIN STEELE + THE CLAIRVOYANTS Live Club, Trezzo Sull'Adda (Milano) 26/2/2010 Aldea Metal nunca ha pretendido tener la objetividad por bandera, siendo sustituida por la pasión que sentimos al rememorar las vivencias de un concierto o nuestros intentos de plasmar las sensaciones mágicas que nos puede transmitir un disco. Es por eso por lo que, en esta ocasión, traemos una reseña muy especial de lo que fue nuestro viaje a Milán |
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Pocos grupos hay que levanten tanta pasión en mí como VIRGIN STEELE. Me considero devoto del grupo desde el momento en el que una persona, en el otoño de 2002, me grabó una espectacular cinta donde pude escuchar por primera vez canciones como "Invictus", "Kingdom of the Fearless (The Destruction of Troy)", "Noble Savage" o, la que se convirtió en mi favorita en ese momento y que sigue teniendo un hueco irremplazable en mi corazón: "Defiance". Han pasado casi ocho años desde entonces y las ocasiones que he tenido de ver a David DeFeis y a sus compañeros de grupo en directo se han podido contar con los dedos de una mano. Por eso, cruzar el Mediterráneo para dejarme contagiar de su magia en una ocasión tan especial como la que iba a acontecer, nada más y nada menos que un set especial acústico, resultó un esfuerzo mínimo en comparación con la recompensa de estar durante casi dos horas escuchando algunas de mis canciones favoritas en un formato irrepetible. Durante el viaje se sucedieron varias anécdotas que aunque enriquecieron la experiencia, no todas vienen al caso en esta redacción, aunque hay algunas que fueron parte del concierto. La primera de ellas fue al llegar a la sala, en cuyo piso de arriba había un restaurante en el que tomamos asiento para degustar dos deliciosas pizzas. Allí, más concretamente al salir del servicio, tuve el placer de coincidir y de desarrollar una cierta complicidad que se mantendría a lo largo de toda la noche con Edward Pursino quien, encontrándose de cara con una camiseta de su grupo (y conmigo, que iba dentro) no dudó en saludarme con toda la simpatía y humildad imaginables y mostrándose muy agradecido de que hubiera ido desde Madrid para verles.
Poco después de este encuentro que, como fan confeso del grupo, me resultó emocionante, devoramos nuestras pizzas a toda velocidad para salir corriendo y situarnos en primera fila. Tuvimos que esperar más de una hora desde que nos situamos hasta que finalmente los teloneros, los impresionantes CLAIRVOYANTS, hicieron su salida al escenario, pero valió la pena estar en un sitio privilegiado para poder caernos de espaldas ante su actuación. Es muy raro que un telonero, por mucho que nos guste su música, consiga quitarnos de la cabeza durante cincuenta minutos una actuación que llevábamos años esperando, como es mi caso con VIRGIN STEELE, pero no me pesa reconocer que THE CLAIRVOYANTS fueron mucho más que un aperitivo perfecto para lo que íbamos a ver, e hicieron que hubiera valido la pena el viaje sólo por su concierto. ![]() El quinteto, originalmente surgido como banda tributo a IRON MAIDEN, basó su repertorio en temas de "La Doncella" intercalados con otros de su disco debut, Word to the Wise, dando mucho más juego en directo las primeras, al ser grandes clásicos conocidos por todos, pero augurándonos con sus temas propios que muy pronto serán capaces de abandonar la estela de IRON MAIDEN y hacer grandes cosas sin estar a la sombra del grupo británico. Uno de los temas que más impacto causó fue "The Trooper", que desde el primer riff puso a toda la sala a gritar, con su vocalista emulando a la perfección a Bruce Dickinson e incluso superándolo (dicho por alguien como yo que tiene veinte camisetas de MAIDEN en el armario tiene su mérito) a la hora de dirigirse a su público, ondeando una Union Jack como no podía ser de otra manera. También sonó una versión bordada de "Wasted Years", un "Revelations" francamente emotivo que, para mí, fue el momento más memorable del concierto y un "Hallowed be thy Name" ejecutado con un sentimiento que me resultó sobrecogedor y con el que el vocalista se atrevió a gritar ese "Scream for me Milano!" que todos estábamos esperando.
Una actuación sobresaliente que dejó al público bien caliente para lo que estaba a punto de llegar, una actuación que me ha impedido en los días sucesivos escuchar música para evitar contaminar mis oídos. ¿Una reacción exagerada? Sin duda, pero quiero aprovechar cómo sigue resonando el concierto en mi mente hasta el último momento (como muy tarde el día 13 en AZRAEL + HIVERLAND). Para mí sería imposible narrar las siguientes dos horas en orden cronológico... como un sueño maravilloso del que desearías no haber despertado nunca, siguen sucediéndose en mi mente imágenes y sonidoS de ese período de tiempo tan fugaz y a la vez tan memorable. Sé que comenzaron con la previsible "Snakeskin Voodoo Man" (previsible porque ya había mirado algún setlist de lo que tocaban en acústico normalmente), pero luego las sorpresas se fueron sucediendo una tras otra ante mis miradas de fascinación ante cada grito de DeFeis, y cada riff de Edward, al sentir la ilusión al reconocer cada canción (no siempre es fácil cuando suenan tan distintas de como fueron grabadas), o ante la incorporación a mitad del concierto del bajista, Josh Block, para reforzar las melodías durante los solos. ![]() Recuerdo, como apuntaba, con una nitidez onírica, fragmentos de letras en los que David estaba más inspirado que nunca como "...Gods of the Dead, Don't let me Die Unavenged..." del "Child of Desolation" inteligentemente enlazada mediante su último eslabón con el comienzo de "Crown of Glory" que, durante la narración de "...I Challenge The Nine, In Heaven Divine, The Crown And The Glory All Are Mine..." me puso los pelos de punta. Recuerdo todo mi cuerpo empezando a temblar al sentirme el primero en reconocer el comienzo adaptado de "Noble Savage" y dejarme la garganta gritando como si nadie pudiese oírme cuando la empalmaron con "I Will come for You" y cómo después de esos "...I Will Return..." que dan fin a la canción, comenzaba el épico final de "Noble Savage" en el que David cantó de la manera más cristalina y emotiva que soy capaz de imaginar. Un párrafo aparte merece la interpretación de "Sword of the Gods", una de mis favoritas entre mis favoritas, que, esta vez, reconocí antes de que empezara a sonar, por la pose de DeFeis, quien cogió el micrófono en una mano, una parte del cable en la otra, y alzó los brazos como si estuviera mostrando una espada y que, si ya nos había demostrado que la versatilidad vocal que muestra en estudio no sólo es digna de alabanza, sino que además es capaz de recrearla a la perfección en directo, se sumó un punto más al emular con su voz el sonido de una espada al ser desenvainada durante varias partes de la pieza.
"Victory is Mine" y sus susurros de "Oh, Emalaith... oh, Emalaith..." en los últimos compases de la canción fueron otro de esos momentos sobrecogedores que me hicieron ilusionarme por un momento ante la posibilidad de que interpretasen, precisamente, esa hipérbole de power ballad que da nombre a uno de los personajes femeninos más carismáticos de las narraciones que son el hilo conductor en cada disco de VIRGIN STEELE, Emalaith. Mis ilusiones no se vieron cumplidas, pero no importó, el repertorio fue todo lo perfecto que podía ser con tan poco tiempo (y es que hasta cinco horas de VIRGIN STEELE se quedarían cortas para mí...). Que continuasen con "The Wine of Violence" me hizo olvidar que pudiera existir otra canción distinta de la que sonaba en ese momento y el toque distintivo lo puso un simpático gesto de complicidad por parte de Edward Pursino quien me reconoció de nuestro anterior encuentro, me sonrió y me tiró una púa (con bastante mala puntería, pero eso no importó). ![]() Recuerdo también estar cantando en silencio, emocionado, abriendo la boca como si fuera yo mismo quien estaba cantando, pero no queriendo perturbar con mi voz la percepción de mis oídos. Esto nos lleva a otra anécdota sobre alguien que no lo vivió de la misma manera precisamente: conocimos durante el viaje a una groupie que se había aprendido algunas canciones del grupo y que no paraba de gritar y desafinar a nuestro lado molestando a todo el público cercano que había optado, como yo, por callar y escuchar ante tan magna demostración de calidad musical. Aproveché el silencio que hubo entre dos canciones para, con mi perfecto inglés de perfecto hijo de puta (hay quien afirma que en inglés soy capaz de intimidar a la gente mucho mejor que en castellano), decirla de forma irónica que un tío del foso de fotógrafos me había dicho que DeFeis se había fijado en ella y que se fuera a la esquina de la sala a esperarle, que él iría luego a darle un pase de backstage. Mi única intención era la de quitárnosla de enmedio, pero, quizás por la magia de VIRGIN STEELE (me viene a la cabeza ese pasaje que reza "... We have the Force, to make Wrong Right..."), o quizás, simplemente porque mis palabras, aún siendo falsas, le dieron la confianza que necesitaba, se mantuvo ajena a mi tono que la estaba diciendo "lárgate y déjame seguir disfrutando en condiciones de uno de los conciertos más impresionantes de mi vida" y se fue, sí, para aparecer a continuación en el foso de fotógrafos donde permaneció todo el concierto y desde donde no podíamos oírla. Mejor así. Todos contentos. Podría seguir indefinidamente plasmando mis recuerdos musicales en estas páginas, contando con pelos y señales el sentimiento que generó en mí "Wings of Vengeance", o cómo "Through Blood and Fire" me transladó a aquél lejano otoño en el que la escuché por primera vez, o cómo mi corazón empezó a latir más rápido que nunca cuando, para los bises, David cantase "a capella" "Vow of Honour" de una forma libre y desatada para empalmarla con un "Defiance" que sonó como nunca, con David DeFeis asumiendo el rol de Endyamon, el personaje que él mismo creó, uniendo a toda la Humanidad, o al menos a todo el público presente, para gritar durante el estribillo desafiando el poder opresor de los Dioses.
¿Otra exageración provocada por mi fanatismo? Probablemente, pero aún así estoy seguro de que no soy el único que no es capaz de ver a David DeFeis como un simple vocalista de heavy metal... de hecho dudo que él mismo se vea así... si escuchas su música y a la vez atiendes a su interpretación, a sus gestos, a la forma en la que vive su propia música y cómo canta sus letras como si fueran autobiográficas, no es difícil ver en él al mismo Endyamon, o a Orestes a punto de someterse al juicio con el que finalizaría la Maldición de la Casa de Atreo, o a Iphigenia llorando antes de ser sacrificada por Agamenón antes de partir a la conquista de Troya... Puedo dedicar horas a explicar por qué brotaron lágrimas de mis ojos al escuchar "The Gate of Kings" o a intentar describir la majestuosidad con la que DeFeis pasa de pegar auténticos latigazos llenos de furia con su voz a hacer unas subidas imposibles con una pulcritud inimaginable. Podría también pasarme horas hablando de la elegancia de Pursino con la guitarra acústica, o simplemente lamentándome por las otras cuarenta canciones más que podrían haber tocado sin que el concierto me hubiera parecido largo, pero, al igual que el concierto acabó con "The Marriage of Heaven and Hell" sampleado, esta reseña tiene que terminar. Después del concierto, los tres miembros presentes del grupo, estuvieron durante más de una hora hablando con sus fans, firmando discos, haciéndose fotos... obviamente, no pude dejar pasar la oportunidad de traerme el Invictus a casa firmado y aproveché la ocasión para pedir a Edward una púa ya que no pude coger ninguna de las que tiró durante el concierto (por mucho que apuntaba hacia mí). Me confesó que había dicho a varias personas que no tenía ninguna porque sólo llevaba una y la estaba guardando para mí lo cual me llenó de alegría. Lo último que me llevé al salir de la sala fue la promesa de David de que vendrían a España a tocar. Espero con ansia ese día, pero, si tarda demasiado en llegar, ya que crucé el Mediterráneo, tampoco dudaría en cruzar el Atlántico para volver a ver un concierto de VIRGIN STEELE. By the Gods! | |
| Publicado el: 2010-03-05 00:47:27 | |
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